Literatura

Para muchos, algo aburrido que estudiar.

Para mi, un mundo de posibilidades.

No se trataba sólo de leer, eso ya lo podía hacer en mi casa, enterrándome entre columnas de libros hasta que la luz no alcanzase. No, la clase de literatura era mucho más que eso. Historia, psicología, entendimiento de la vida humana. Se trataba de entender la época en la que había vivido el poeta, a quién amaba, lo que desayunó aquel día. Las palabras no encierran más que historias y el significado siempre depende de quién lo lea. La literatura es la forma más ancestral de la realidad virtual. Lo que se escribe es único, lo que se entiende tiene infinitas formas. Y lo que entendemos es lo que sentimos.

Se tardan muchos años en comprender lo que quiso decir el escritor. Hace falta leer mucho, establecer comparaciones, estudiar geografía e historia, entender las evoluciones del idioma y saber griego, latín y árabe. Y lamento decirte, que aún después de todo ese tiempo, tu interpretación pasará a través de los filtros de la memoria, de las experiencias, de las sensaciones. Leerás amor y pensarás en el tuyo. Leerás muerte y temblarás con la propia. Leerás guerra pero nunca habrás vivido una.

Es fascinante, no me malinterpretes. De la mano de profesionales que han dedicado su vida a la empatía para poder entender al autor yo misma he podido atisbar las intenciones iniciales de lo leído. Es como un juego de detectives, nunca podría cansarme de ello.

Sin embargo, a veces cambio de juego. Juego a decir algo distinto a lo que siento. Puedo escribir que mis labios ardían como el fuego. Y ahí las mentes de los lectores abrirán el cajón de las metáforas y pensarán en pasión, evocarán poemas e intentarán imaginar el beso. Beso que no existió. Mis labios arden como el fuego porque tengo una alergia que me impide sonreír. Pero es divertido, saber que el significado original está a salvo, enterrado como un tesoro pirata.

Hay libros que cambiaron de significado a medida que yo iba creciendo. Hay poemas que una vez entendí y ahora… Ahora ya no. Hay una obra de teatro que me sé de memoria aunque no recuerdo por qué. Y esa es la magia de la literatura: es una ventana (cuando queremos mirar al interior de quién la escribió) y es un espejo (cuando tenemos el valor de mirar lo que llevamos adentro).

La literatura se parece a las personas. Dicen los japoneses que todos tenemos tres caras: la que mostramos a los desconocidos, la que enseñamos a nuestro círculo más cercano y la que reservamos para nosotros mismos.

Si escribo este blog, y lo lee un desconocido, se sentirá identificado, le gustará o lo odiará, podrá incluso estudiar mi contexto socio-cultural y  establecer mis reglas métricas.

Si escribo este blog y lo lee mi círculo más cercano, tendrán mi contexto y puede que hasta me proyecten escribiendo estas palabras. Habrá empatía basada en el conocimiento.

Y finalmente, si lo leo yo, seré autocrítica y corregiré unas cuantas frases. Al releerlo recordaré aquel día en el que lo escribí, en qué y en quién estaba pensando y sobre todo la semilla que hizo germinar la idea.

Voy a revelar la semilla de hoy, por si algún día me falla la memoria. Todo empezó cuando me di cuenta de que al interactuar con alguien hay que tratarlo como a un libro. El mundo es una biblioteca. Hay libros que he leído cientos de veces, que han ido cambiando, conmigo. Cuando hable de esos libros será como hablar de mi misma. Hay libros que leí una vez y que me enseñaron algo, un detalle. Cuando hable de ellos pensaré que todos los libros de la saga son iguales. Y hay otros libros que todavía no leo. Cuando hable de ellos diré lo que otros dijeron.

Es una responsabilidad grande vivir en el extranjero, leer nuevas personas cada días, releer a las recurrentes. Es grande la responsabilidad porque lo que yo entienda de lo leído será lo que contaré a aquellos que nunca abrieron el libro pero tienen ganas de saber de qué se trata.

Antes de venir a Japón escuché muchas historias, curiosamente de gente que nunca había pisado el país. Ahora me estoy tomando el trabajo de aprender japonés (porque si no, no puedo entender los libros) y me encantaría poder traducirlos para que los que todavía no vienen puedan conocer un poquito mejor a este país lleno de estereotipos y que sentimos tan lejano.

IMG_20160206_155713[1]

De eso se trata mi blog.

Muchos besos,

Noe desde Tokyo 🙂

Advertisements

One thought on “Literatura

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s